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¿Cada cuánto hay que ir al dentista? Guía para cuidar tu salud bucodental

Ir al dentista no debería depender solo de que aparezca dolor. Muchos problemas bucodentales, como las caries iniciales, la inflamación de las encías o el desgaste del esmalte, pueden avanzar sin síntomas evidentes. Por eso, en la mayoría de los casos recomendamos una revisión dental cada 6 a 12 meses, aunque la frecuencia ideal puede variar según tu salud bucal, tus hábitos y tus antecedentes clínicos.

Una revisión periódica permite detectar a tiempo pequeñas alteraciones y tratarlas antes de que se conviertan en tratamientos más complejos, más largos o más costosos.

¿Qué ocurre en una revisión dental?

Durante una revisión, el dentista evalúa:

  • La presencia de caries y el estado de empastes o coronas.
  • La salud de las encías, buscando inflamación, sangrado o retracción.
  • La acumulación de placa y sarro.
  • La posición, el desgaste y la movilidad de los dientes.
  • Posibles problemas de la articulación temporomandibular (ATM) o bruxismo.
  • El estado de la mucosa oral y otros tejidos blandos, lo que permite una exploración preventiva del cáncer oral.

Si es necesario, se realizan radiografías para valorar zonas que no son visibles a simple vista, como las raíces, los espacios entre dientes o el hueso de soporte. La frecuencia de las radiografías se decide según el riesgo de cada paciente, no se hacen en todas las visitas.

Normalmente, la revisión se acompaña de una limpieza dental profesional (eliminación de placa y sarro), que ningún cepillado en casa puede sustituir. Puedes ampliar esta información en nuestro artículo sobre revisión y limpieza dentales.

¿Cada cuánto debe ir cada persona?

La pauta general de 6 a 12 meses se ajusta al perfil de cada paciente. Hay situaciones en las que conviene acudir con más frecuencia, por ejemplo cada 3 o 4 meses:

  • Personas con enfermedad periodontal (gingivitis o periodontitis) o antecedentes de ella.
  • Pacientes con implantes dentales, que necesitan un mantenimiento periódico para prevenir la inflamación alrededor del implante (periimplantitis).
  • Personas con alto riesgo de caries: caries frecuentes, boca seca, dieta rica en azúcares u ortodoncia fija.
  • Fumadores y personas con diabetes, que tienen más riesgo de padecer enfermedad de las encías.
  • Embarazadas, porque los cambios hormonales hacen más frecuente la inflamación de las encías.
  • Niños: la primera visita se recomienda hacia el primer año de vida o con la erupción de los primeros dientes, y después revisiones periódicas durante el crecimiento.

Será tu dentista quien, tras valorar tu caso, te indique el intervalo que mejor se adapta a ti.

Señales de que debes pedir cita antes

Aunque no te toque revisión, conviene contactar con la clínica si notas alguno de estos síntomas:

  • Sangrado de encías al cepillarte o usar hilo dental.
  • Sensibilidad persistente al frío, al calor o a los dulces.
  • Dolor dental, incluso si desaparece por sí solo: que el dolor se calme no significa que el problema se haya resuelto.
  • Mal aliento constante.
  • Dientes flojos o cambios en la mordida.
  • Manchas, grietas o roturas en un diente.
  • Úlceras o lesiones en la boca que no cicatrizan en un plazo de dos semanas.

Estas señales pueden indicar caries, enfermedad de las encías, infección u otro problema que requiere valoración profesional.

Cómo prevenir problemas dentales en casa

La prevención diaria es tan importante como las visitas al dentista:

  • Cepíllate los dientes al menos dos veces al día, durante dos minutos, con una pasta dental con flúor.
  • Usa hilo dental o cepillos interdentales a diario.
  • Sustituye el cepillo cada tres meses, o antes si las cerdas están desgastadas.
  • Reduce el consumo de azúcares y de bebidas ácidas, y concentra los dulces en las comidas principales en lugar de picar entre horas.
  • Bebe agua después de las comidas, especialmente si no puedes cepillarte. Tras tomar alimentos o bebidas ácidas, espera unos 30 minutos antes de cepillarte para no dañar el esmalte.
  • No uses los dientes para abrir envases o romper objetos.
  • Si fumas, plantéate dejarlo: es uno de los principales factores de riesgo para las encías y el cáncer oral.

¿Por qué elegir una revisión preventiva?

Prevenir no solo protege tu sonrisa: también ahorra tiempo, molestias y dinero. Una caries detectada a tiempo puede resolverse con un empaste sencillo; si avanza, puede requerir una endodoncia, una corona o incluso una extracción.

Si hace más de un año que no te revisas la boca, es un buen momento para hacerlo. En Polident estaremos encantados de atenderte: pide tu cita y comprueba cómo está tu salud bucodental.

Publicado en Odontología Preventiva, Higiene bucodental por Polident

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